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Cildo Meireles

Fecha: 04.07.2009 / 03.01.2010

información

Sin ánimo retrospectivo, la exposición Cildo Meireles despliega un recorrido por la producción artística de este artista brasileño (Río de Janeiro, 1948) a través de sus grandes instalaciones, dibujos y objetos, realizados entre 1967 y 2008. La obra de Meireles podría definirse como un acercamiento poético al estudio de la sociedad, ya que busca responder a preguntas relacionadas con todos los sectores sociales: examina los procesos de comunicación, el papel del espectador, el valor del arte y de los legados históricos. La temática en su trabajo se extiende desde la expansión del capitalismo en el ámbito internacional, hasta la cultura de los indios brasileños del Amazonas, sin responder a ninguna jerarquía de materiales o formatos. Meireles es uno de los artistas contemporáneos más reconocidos e influyentes en el ámbito internacional; su obra suele partir de un elemento concreto que se desarrolla de tal manera que lo real, lo simbólico y lo imaginario se combinan hasta encontrar el equilibrio.

La figura de Cildo Meireles es fundamental para entender la vanguardia artística brasileña de posguerra, ya que supone un puente entre el neoconcretismo de finales de los años cincuenta y el arte conceptual brasileño de finales de los sesenta. El neoconcretismo, cuyos principales representantes –Franz Weissmann, Lygia Clark y Lygia Pape– son referencias constantes en la obra de Meireles; rechaza el racionalismo extremo de la abstracción geométrica para crear obras más sensoriales y participativas, que apelan no sólo a la mente, sino también al cuerpo. El optimismo utópico de este movimiento se vino abajo tras el golpe de Estado de 1964, que abrió paso a un régimen militar dictatorial, y que marcó a una nueva generación de artistas: la de Cildo Meireles, cuyas obras tienen un mayor compromiso político como reflejo del contexto histórico. 

La exhibición que presenta el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) invita al visitante a desplazarse y experimentar, a través de las siete instalaciones de gran formato y otras tantas de dimensiones pequeñas, que dejan ver que la fuerza de una obra de arte no se restringe a su tamaño.