c
a
r
g
a
n
d
o

Superficies del deseo

Fecha: 27.02.2010 / 23.05.2010

información

El mundo actual ha instaurado una forma de representación y un modelo a seguir en el cual nuestros deseos se hacen visibles para poder ser consumidos. Esta particularidad ha permitido  implantar ciertos patrones de conducta repetitivos, rutinarios, regulares que, entre otras intenciones, pretenden establecer una convivencia pacífica y armoniosa entre los individuos.

Las formas en que comúnmente se experimenta el deseo, involucran la manera en que el cuerpo percibe, siente y quiere desde la sexualidad. En este sentido, la imagen juega un papel preponderante y cualquier tipo de deseo puede tener una representación.

Superficies del deseo es una exposición colectiva que indaga sobre las expresiones atípicas del deseo. Para ello, se han seleccionado ciertas piezas que parten de la naturaleza corporal -ya que sin cuerpo no hay deseo posible- y algunas otras que lo evocan a través de cualidades visuales, sonoras, táctiles, gustativas y olfativas sin llegar a representarlo tal cual, lo que permite abrir múltiples posibilidades de interpretación y resignificación de imaginarios.

 

La construcción social del deseo en el erotismo

Aún en sus expresiones más simples y cotidianas, como la satisfacción del deseo inmediato y sin consecuencias, el erotismo no se reduce a la pura sexualidad instintiva o animal destinada a mantener la especie.

El erotismo  se nutre de la sexualidad como una condición propia del cuerpo humano, pero también es el resultado de un complicado y sutil sistema de prohibiciones y reglas (tabúes, normas religiosas, el contrato legal  del matrimonio, entre otras) que tienen como fin impedir que el instinto sexual altere o rebase la armonía social, a pesar de que en paralelo puedan estimular a la excitación .

Esta canalización del instinto sexual,  al tiempo de regularlo ideológicamente, capta y aprovecha su energía, derivando en una suerte de socialización del deseo. Y es en este juego de permisión y represión que se configuran las relaciones entre el deseo y su objeto.

 

Las provocaciones

La exposición plantea una serie de diálogos entre las piezas con la intención de abrir campos de intensidades, a partir de los cuales sea posible configurar el lugar del  deseo: ese espacio que se genera entre la cualidad sensible del cuerpo y la provocación del objeto.

Una columna erguida que se encuentra tapizada de cinturones; una máquina de coser que expone la duración de tiempo en que un carrete de hilo se termina; dos mandíbulas que muestran el instante de su encuentro; el duelo entre dos plañideras; la tensión de un leotardo que se expande sobre un muro; se alude a un cuerpo eliminándolo en la página de una revista; la extensión de una cuerda que atraviesa un espacio; una cinta adhesiva sobre un lienzo; la concentración de cabello que genera un entramado; el perfume en un matraz de cuello largo y fondo redondo; una serie de movimientos corporales que responden al ritmo musical del techno o la acción de inflar un condón que termina por reventar. Todas estas piezas convocan a la experiencia de la pulsión, donde la obra se ofrece a la mirada, uniendo las huellas de la textura imaginaria de lo real.

aviso de privacidad de datos personales

Hecho en México, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), todos los derechos reservados 2009 - 2017. Esta página puede ser reproducida con fines no lucrativos, siempre y cuando no se mutile, se cite la fuente completa y su dirección electrónica. De otra forma, requiere permiso previo por escrito de la institución. Sitio web administrado por: Dirección General de Servicios de Cómputo Académico.