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Glossa o el sonido del lenguaje

γλώσσα

Fecha: 28.09.2011 / 08.01.2012

información

Respiramos y vivimos. Exhalamos aire y, en el momento en el que la fisiología del aparato vocal se posiciona de tal manera que ese aire vital produce sonido, aparece la voz, aparecemos en la vida; la palabra es el sonido del hombre. Es en la palabra en donde el hombre se instaura en la realidad, y al instaurarse, actualiza la realidad.

¿En qué momento y por medio de qué mecanismos neurológicos comienza el ser humano a comunicarse y a formular conceptos a través de la voz?. En los estudios lingüísticos relativamente recientes sobre la naturaleza y el origen del lenguaje una de las teorías más generalmente aceptadas es aquella que postula el principio de que la facultad del habla es innata y exclusiva de los seres humanos. Sin embargo, siendo esta capacidad al fin de cuentas controlada por el cerebro y siendo que seguimos sabiendo tan poco sobre el funcionamiento de la mente, no deja de ser, en última instancia, un fenómeno lleno de incógnitas o "misterio" si se quiere. No es de extrañar pues, que muchas culturas a lo largo de la historia hayan optado por otorgarle un origen que va más allá del hombre, un origen oculto, místico.

La obra aquí presentada pretende hacer una breve reflexión sobre algunas de estas ideas (Glossa significa lengua en griego). El punto de partida son dos citas en hebreo de la Biblia Hebrea acerca del origen del habla y, por otro lado, recitaciones en una docena de lenguas mesoamericanas de la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Las lenguas aquí tratadas son, además del hebreo, el totonaco, mixe, zapoteco, otomí, purhépecha, chol, mixteco, chichimeco, huave, chinanteco, popoloca y amuzgo.

A lo largo de su trayectoria como compositor Antonio Fernández Ros ha realizado diversos trabajos que giran alrededor de la voz hablada. En esta ocasión Glossa presenta el sonido de la lengua como material de especulación musical. El contenido semántico de las lenguas indígenas es abstraído para convertirlas en puro signo musical. A través del análisis fonético se hace al sonido de éstas el auténtico protagonista de la obra y, gracias a su inmensa e inagotable riqueza sonora, la obra invita al escucha a adquirir conciencia de la musicalidad ahí oculta, del sonido lingüístico en estado puro. Cabe destacar también que el único material sonoro utilizado en la pieza es el del sonido de la voz, siendo éste procesado por medio de distintas técnicas de procesamiento digital de señal.

Antonio Fernández Ros