Minia Biabiany
sala 3
Nuestras escuchas
Durante los años setenta y noventa, se usó la clordecona como pesticida en las plantaciones de Guadalupe y Martinica, pese a conocer su alta toxicidad. Las consecuencias de esta crisis sanitaria y ecológica en la tierra y el agua son aún vigentes y forman parte de la memoria colonial de las islas. La artista guadalupana Minia Biabiany aborda la violencia histórica que se ha transmitido durante generaciones y la posibilidad de una escucha del territorio. Además, explora las historias de la isla en relación con la contaminación, los linajes y los saberes ancestrales en tanto formas de conocimiento.
Nuestras escuchas profundiza en las formas de reconectar con el agua a modo de cantos de agradecimiento. A pesar de la centralidad del agua en la vida pública de Guadalupe, la cultura de la isla no le rinde homenaje formal ni colectivo. Es por esto que la obra insiste en la dependencia de los guadalupenses al agua como elemento vital, en su distribución irregular en la isla y en el daño acumulado por la contaminación derivada de la clordecona en la tierra. Al mismo tiempo, resalta la ausencia del agua como objeto de reconocimiento simbólico público, un vacío que forma parte de la herencia colonial. Así, la pieza interviene directamente en esta grieta y propone el agua como interlocutor y entidad a la que se le debe una escucha y un reconocimiento que la cultura colectiva y pública le ha negado.
Este proyecto colectivo, basado en la metodología de las prácticas narrativas, propone revisar la conexión de Guadalupe con el agua a partir de un diálogo entre saberes locales e imaginación poética para explorar los vínculos profundos entre los cuerpos, los paisajes y las especies —como las cachalotas— que comparten un mismo espacio vital. A través de imágenes, sonidos y narrativas que rodean el océano, la artista invita a reconocer el mar como un archivo de intercambio vivo que conserva movimientos y desplazamientos, y deviene un territorio sensible, portador de memorias ecológicas, históricas y afectivas.
También, la pieza alude a las cachalotas como parte del ecosistema marino de la isla, aunque su presencia permanece ampliamente invisible dentro de la cultura pública guadalupana y ausente de sus imaginarios colectivos, de sus relatos y de su memoria compartida.
Estas cetáceas se comunican mediante la ecolocalización: se ubican por medio del rebote de la frecuencia que emiten, que retorna modificada cuando las ondas sonoras chocan con objetos en las profundidades del mar. Para Biabiany, las codas de las cachalotas devienen en un mensaje del Caribe que existe, resuena y viaja bajo las aguas, como la presencia de un lenguaje percibido desde la distancia humana. De esta manera, la pieza alude a esta ecolocalización marina como un actor a la vez poético y metodológico: una frecuencia que sale, choca con el mundo y regresa transformada. La escucha altera a quien escucha.
Nuestras escuchas fue ganadora de la Moving Image Comission 2024, impulsada por la Fundación Han Nefkens, bajo la temática de ecología, y en colaboración con el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC, UNAM), el Museo de Arte contemporáneo de Barcelona (MACBA) y The Bass Museum of Art.
Curaduría: Virginia Roy Luzarraga
Artista: Minia Biabiany en colaboración con Murielle Biabiany, Chloé Cramer, Nouma de Lacroix Cobral y Célia Poulot
Publicación
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Minia Biabiany. Nuestras escuchas
Autores : Virginia Roy Luzarraga, Alexis Pauline Gumbs
Idioma : Español e inglés
Editores: MUAC-UNAM
Precio: $250 en tienda









